viernes, 29 de abril de 2016

No retwittees si quieres recordar

En un mundo digital donde tienes todas la información al alcance de un click, estate preparado para aguantar antes de que se escape. Un estudio de las universidades de Cornell y Pekín muestra que retwittear o compartir información crea una "sobrecarga cognitiva" que interfiere con el aprendizaje y la retención de lo que se acaba de ver.
Peor aún, ese sobrecarga puede transferirse y disminuir el rendimiento en el mundo real.
"La mayoría de la gente ya no publica ideas originales. Simplemente compartes con tus amigos lo que has leído", dice Qi Wang, profesora de desarrollo humano en la facultad de Ecología Humana de la universidad de Cornell. "pero no se dan cuenta de que compartir tiene inconvenientes. Puede interferir con otras cosas que hagamos."
Wang y otros en China han llevado a cabo experimentos mostrando que "retwittear" interfiere con el aprendizaje y la memoria, tanto online como offline. Los experimentos se describen en la edición 59 de la revista Computers in Human Behavior.
Les experimentos fueron llevados a cabo en la universidad de Pekín, con un grupo de estudiantes de universidad chinos como sujetos. En ordenadores en un entorno de laboratorio, dos grupos fueron presentados con una serie de mensajes de Weibo, el equivalente chino de Twitter. Después de leer cada mensaje, miembros de un grupo tenían opción de republicar o de ir al siguiente mensaje. El otro grupo sólo tenía la opción de pasar al siguiente mensaje.
Después de una serie de mensajes, los estudiantes realizaron un test online sobre el contenido de los mensajes. Los que estaban en el grupo que podía republicar contestaron casi el doble de preguntas incorrectamente y a menudo mostraron una mala comprensión. "Lo que sí recordaban, lo recordaban mal, informa Wang. "Respecto a cosas que republicaron, las recordaban especialmente mal", añadió.
Los investigadores teorizaron que los que republicaban experimentaban una "sobrecarga cognitiva". Cuando existe la opción de compartir o no compartir, la decisión en sí misma consume recursos cognitivos, explica Wang.
Esto llevó a un segundo experimento: después de ver una serie de mensajes de Weibo, los estudiantes realizaron un test en papel no relacionado acerca de su comprensión de un artículo de New Scientist. Del mismo modo, los participantes en el grupo que no ofrecía feedback superó al grupo de los que republicaban. Los sujetos completaron un índice de perfil de carga de trabajo (Workload Profile Index), en el que se les pidió que calificasen las demandas cognitivas de la tarea de ver los mensajes. Los resultados confirmaron un "drenaje" cognitivo en el grupo de los que republicaban.
"Compartir lleva a una sobrecarga cognitiva, y eso interfiere con la tarea posterior", dice Wang. "En la vida real cuando los estudiantes navegan por la red e intercambian información y justo después realizan un test, pueden rendir menos", sugirió.
Teniendo en cuenta que otras investigaciones han demostrado que la gente a menudo presta mayor atención a elementos del diseño web como "republicar" o "me gusta" que al contenido, los investigadores sugieren que las interfaces web deberían ser diseñadas para promover en lugar de interferir con el procesamiento cognitivo. "El diseño online debería ser simple y relevante para una tarea", concluye Wang.


Artículo originalhttp://www.news.cornell.edu/stories/2016/04/retweeting-may-overload-your-brain
Extracto estudio originalhttp://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0747563216300607

jueves, 28 de abril de 2016

Ver las ventajas del fracaso da forma a las creencias de los niños acerca de la inteligencia

Las creencias de los padres acerca de si el fracaso es algo bueno o malo guían la forma de pensar que tienen sus hijos acerca de la inteligencia, según una investigación de Psychological Science, una publicación de la Association for Psychological Science. La investigación indica que son las reacciones de los padres al fracaso, y no sus creencias acerca de la inteligencia, lo que es en última instancia absorbido por los hijos.
"La mentalidad-las creencias de los niños acerca de si la inteligencia es algo fijo o algo que puede desarrollarse- puede tener un gran impacto en sus logros y su motivación", explica la científica psicológica Kyla Haimovitz, de la universidad de Stanford, primera autora del estudio. "Nuestros descubrimientos muestran que los padres pueden respaldar una mentalidad de desarrollo, pero es posible que no la transmitan a sus hijos a menos que tengan una reacción positiva y constructiva a las dificultades de los mismos."
Aunque hay numerosas investigaciones sobre mentalidades, los científicos han encontrado poca evidencia para sugerir que las mentalidades de inteligencia se transmiten a los hijos por parte de padres y profesores. Haimovitz y la investigadora en psicología Carol Dweck, pionera en la investigación sobre mentalidades, hipotetizaron que las mentalidades de inteligencia de los padres podrían no transferirse a los hijos porque no son fácilmente observables. Lo que los niños podrían ver y ser sensitivos a ello, especularon las investigadoras, es cómo sus padres sienten el fracaso.
Haimovitz y Dweck conjeturaron que los padres transmiten sus opiniones acerca de si el fracaso es positivo o negativo a través de sus reacciones a los contratiempos que sufren sus hijos. Por ejemplo, padres que típicamente muestran ansiedad o preocupación cuando sus hijos llegan a casa habiendo sacado mala nota en un examen podrían transmitir la idea de que la inteligencia es algo fundamentalmente fijo. Los padres que, en cambio, se centran en el aprendizaje a partir de la mala nota, transmiten a sus hijos la señal de que la inteligencia es algo que se puede construir a través del aprendizaje y la mejora.
En un estudio, los investigadores pidieron a 73 pares de padres e hijos responder a una serie de preguntas diseñadas para averiguar sus mentalidades individuales. Los padres puntuaron según su grado de acuerdo seis declaraciones relacionadas con el fracaso (por ejemplo, "experimentar fracaso facilita el aprendizaje y el crecimiento") y cuatro declaraciones relacionadas con la inteligencia (por ejemplo, "usted puede aprender cosas nuevas pero realmente no puede cambiar cómo de inteligente es"). Los niños, todos alumnos de 4 º y 5 º grado, respondieron a declaraciones similares sobre la inteligencia.
Como se esperaba, no había ninguna relación entre las creencias de los padres sobre la inteligencia y las creencias de sus hijos sobre la inteligencia.
Sin embargo, las actitudes de los padres hacia el fracaso estaban relacionadas con cómo sus hijos pensaban sobre la inteligencia. Los padres que tendían a ver el fracaso como un evento negativo y dañino tenían hijos que eran más propensos a creer que la inteligencia es fija. Y cuanto más negativas eran las actitudes de los padres, más probable era que sus hijos los viesen preocupados acerca de su rendimiento en lugar de su aprendizaje. 
Y los investigadores encontraron que las creencias de los padres sobre el fracaso parecían traducirse en sus reacciones al fracaso. Los resultados de dos estudios en línea con un total de casi 300 participantes demostraron que los padres que adoptaron una postura más negativa hacia el fracaso eran más propensos a reaccionar a la supuesta mala nota de sus hijos con preocupación acerca de su falta de habilidad. Al mismo tiempo, estos padres tenían menos probabilidades de mostrar apoyo a su aprendizaje y mejora. Sus reacciones a la mala nota no estaban vinculadas, sin embargo, con sus creencias sobre la inteligencia.
Lo más importante es que datos adicionales indican que los niños estaban muy en sintonía con el sentir de sus padres respecto al fracaso.
"Es importante para los padres, educadores y preparadores saber que la mentalidad de desarrollo que tienen asentada en la cabeza puede no llegar a los niños a menos que utilicen prácticas orientadas al aprendizaje, como hablar de lo que sus hijos podrían aprender de un fracaso y cómo podrían mejorar en el futuro," dice Haimovitz.
Según Haimovitz y Dweck, estos resultados podrían aprovecharse para desarrollar intervenciones que enseñen a los padres acerca de las potenciales ventajas del fracaso, mostrando a los padres cómo pueden reaccionar frente a los contratiempos de sus hijos en formas que motiven en lugar de desalentar.